OTRO NUEVO LUGAR (SEIS)

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Este apartamento no se diferenciaba en nada de nuestras anteriores casas, con las mismas habitaciones pequeñas, el papel desprendiéndose de las paredes, la pintura desconchada y las mismas ventanas que no cerraban bien. Jimmy y yo odiábamos tanto nuestro apartamento que él decía que preferiría dormir en la calle.
Pero cuando creíamos que las cosas iban ya demasiado mal, empeoraron.
Una tarde, a última hora, varios meses después de habernos trasladado a Richmond, mamá regresó del trabajo mucho más temprano que de costumbre. Yo había estado esperando que nos trajera algo distinto para la cena. Estábamos terminando la semana, el día de pago de papá y casi todo el dinero de la semana anterior ya había desaparecido. Habíamos comido bien un par de veces durante la semana, pero ahora solo quedaban las sobras. Mi estómago estaba haciendo tanto ruido como el de Jimmy, pero antes de que ninguno de los dos pudiese quejarse, la puerta se abrió y ambos nos quedamos sorprendidos de ver entrar a mamá. Se detuvo, movió la cabeza y empezó a llorar. Luego atravesó la habitación y entró corriendo en su cuarto.
-¡Mamá! ¿qué sucede?- le pregunté, pero su única contestación fué cerrar la puerta de golpe. Mi hermano y yo nos miramos asustados. Fui a su puerta y llamé suavemente-.¿Mamá?- Jimmy vino a mi lado y esperó.- ¿Mamá, podemos entrar?.- Abrí un poco la puerta y miré hacia dentro.
Estaba echada boca abajo sobre la cama y los hombros le temblaban. Entramos lentamente, Jimmy pegado a mi. Me senté en la cama y le puse una mano sobre el hombro.
-¿Mamá?
Finalmente dejó de sollozar y nos miró.
-¿Has perdido tu empleo, mamá? preguntó Jimmy rápidamente.
-No, no es eso Jimmy.- Se sentó frotándose los ojos con los puños para secarse las lágrimas-. Aunque ya no tendré ese empleo mucho más tiempo.
Le supliqué que nos contara lo que pasaba.
Se echó hacia atrás el pelo, enjugó sus lágrimas y nos cogió una mano a cada uno.
-Vais a tener un nuevo hermano o hermana- declaró.
Mi corazón palpitante se detuvo. Los ojos de Jimmy se agrandaron y se quedó con la boca abierta.
-Ha sido culpa mia. No hice caso de los síntomas. No creí estar embarazada porque no había tenido más hijos después de Dawn. Por fin, hoy acudí a un médico y resulta que estoy de más de cuatro meses. De repente, resulta que voy a tener un niño y además ahora ya no podré trabajar. Se lamentó y comenzó a llorar de nuevo.
-Oh, mamá no llores.
Dawn.
Volveré...

Mara dijo
que situacion!!!! voy al siguiente....
Besos
16 Enero 2009 | 11:42 PM